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Mientras que en EE.UU. es legal el matrimonio homosexual, en Barranca la municipalidad no apoya la marcha LGTB

Internet está celebrando a lo grande este 26 de junio, día en que los Estados Unidos de América han legalizado el matrimonio homosexual en sus 50 estados. #lovewins, el que se ha convertido en el hashtag oficial del día, se ha utilizado en más de 2,5 millones de mensajes solo en Twitter,según la herramienta de medición Topsy. Estos son algunos de los mensajes más repetidos en redes sociales en esta histórica jornada:

Hoy es un gran paso en nuestro camino hacia la igualdad. Las parejas de gays y lesbianas tienen ahora el derecho a casarse, como cualquier otro.

La decisión fue aprobada por 5 votos a favor y 4 en contra.

“No hay ninguna unión más profunda que el matrimonio”, escribió el juez conservador Anthony Kennedy, que se sumó a los cuatro miembros de la Corte Suprema de tendencia progresista para permitir el matrimio igualitario.

El presidente Barack Obama, en una conferencia de prensa ofrecida nada más conocerse la noticia, dijo: “Hoy podemos decir que Estados Unidos es una nación un poco más perfecta”.

“Sobre todas las diferencias, somos todos iguales (…) No importan tus antecedentes, ni cómo comenzaste, como tampoco importa cómo y a quién amas”, añadió. “El amor es el amor”.

“Estados Unidos es un país que puede escribir su futuro”.

Además, reconoció la lucha de “incontables héroes anónimos” que hicieron la medida posible, subrayando que “gente ordinaria puede lograr cosas extraordinarias”.

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Pero no todo fueron celebraciones. Muchos cristianos conservadores, algunos de los cuales también se habían acercado a la Corte Suprema, lamentaron la decisión.

“Debemos resistir y rechazar la tiranía judicial, no retirarnos”, dijo el exgobernador de Arkansas y candidato presidencial republicano, Mike Huckabee.

Municipalidad de Barranca

Para hoy 26 de Junio, la asociación LGTB de Barranca programó una marcha por las redes sociales, pero esta actividad ha generado mucha polémica, a tal punto que el alcalde Elgar Marreros ha emitido un comunicado oficial dejando en claro que la municipalidad no promueve esta manifestación tal como se muestra en el afiche.

Aquí dejamos los enlaces de la marcha y el comunicado de la municipalidad de Barranca.

Lea. Asociación LGTB de Barranca marchará el viernes 26 por la Dignidad y la Igualdad.

Lea. Pronunciamiento de la Municipalidad Provincial de Barranca sobre la Marcha de LGTB

Sin duda, Histórico el fallo final de la Corte Suprema de los Estados Unidos.

Eguren

Argumentos perversos

Cuando, la semana pasada, el congresista Juan Carlos Eguren dijo que el porcentaje de violaciones que acaban en embarazo es mínimo y que las violaciones callejeras casi nunca lo producen, había pasado sólo un mes desde que el director del Fondo de Población de la ONU informara que, de las 900 mujeres rescatadas de manos del grupo terrorista Boko Haram en Nigeria, 214 están embarazadas o han dado a luz a un hijo producto de una violación. En el caso de esas mujeres, en su mayoría niñas y adolescentes, la proporción insignificante a la que alude Eguren es cerca de una de cada cuatro.

Eguren explicó la base de su argumento: en una violación la mujer no lubrica, dijo, y eso minimiza las posibilidades de la concepción. Como ha mostrado el doctor Elmer Huerta, esa idea carece de fundamento científico. Además, implica un razonamiento perverso que se puede convertir en arma de defensa para los violadores: si hay embarazo, seguramente hubo lubricación y, por lo tanto, consentimiento. En la práctica, el argumento de Eguren sería el modo más eficiente de eximir de responsabilidad a todo violador cuyo crimen produzca un embarazo.

Según cifras oficiales, en el Perú se denuncian anualmente 17 mil casos de violación. Menos de mil llegan a ser atendidos por abogados públicos, lo que significa que el Estado desoye a 16 de cada 17 mujeres que denuncian el abuso. 13 de esas 17 son menores de edad. Por otro lado, los estudios indican que las violaciones denunciadas son menos de la mitad de las que ocurren: estaríamos hablando de 34 mil casos anuales, 33 mil de los cuales no llegan al Poder Judicial y 24 mil de los cuales tienen a una niña como víctima. Ésas son las cifras que Eguren y Raúl Castro, el presidente de su partido, el PPC, juzgan indignas de atención. Hoy, la derecha tiene que decidir de una vez si va a ponerse del lado de las víctimas o si va a elegir el fanatismo misógino y va a seguir trabajando por la impunidad de los violadores.

Fuente: larepublica

 

Campaña déjala decidir

LA VIOLACIÓN COMO CADENA PERPETUA

HACE UN PAR DE AÑOS, EN MEDIO DE UNA CAMPAÑA ELECTORAL QUE, SEGÚN TODAS LAS ENCUESTAS, DEBÍA LLEVARLO FÁCILMENTE A CONVERTIRSE EN SENADOR POR EL ESTADO DE MISSOURI, el entonces diputado Todd Akin ofreció una desafortunada entrevista televi­siva en la que habló, entre otras cosas, acerca del aborto terapéutico y del aborto en casos en que la concepción es producto de una violación. “Hasta donde entiendo, por lo que dicen los doctores, ese caso es inusual”, dijo. “Si es una violación legítima, el cuerpo de la mujer tiene formas de tratar de desactivar toda la cosa. Pero asuma­mos que tal vez eso no funciona o algo así. Lo que yo creo es que debería haber algún castigo, pero el castigo debería recaer sobre el violador”.

AKIN, CASI NO HACE FALTA DECIRLO, ES REPUBLICANO, PARTE DEL ALA ULTRACONSERVADORA DEL PARTIDO, Y SU BASE DE APOYO ES EL FAMOSO Y LAMENTABLE TEA PARTY. Quizás otros ultraconservadores, menos le­los con el lenguaje, tengan formas no tan detestables de formular la idea, pero la idea en sí es compartida por todo ese extremo de la derecha americana, que consi­dera que, si una violación conduce a un embarazo y la mujer violada decide no llevar a término el embarazo y, en consecuencia, elige abortar, lo que está haciendo es castigar al no­nato, quitarle la vida. En otras pala­bras, piensan que la mujer violada que aborta es una homicida. Ese razonamiento es solo una de las curiosas maneras en que la miso­ginia transforma a las víctimas en culpables o no las reconoce como víctimas o las convierte en no-entidades o en seres sin derechos.

COMO OCURRE CON TODOS LOS DISCURSOS DE ODIO, PARA RE­CHAZAR EL DISCURSO MISÓGINO BASTA CON LA OPERACIÓN DE CO­LOCARSE EN EL LUGAR DE LA VÍCTI­MA DE ESE DISCURSO. En este caso particular, colocarnos en el lugar de una mujer violada y embaraza­da como producto de ese crimen. Para ponerme en esa situación, necesito imaginar que soy una mujer, que soy víctima de una violación, que esa violación deja en mí una marca traumática que me perseguirá por mucho tiempo y herirá mi psiquis por el resto de mi vida. Luego debo imaginar el momento en que, apenas semanas después de esa degradante agre­sión, descubro, primero como una sospecha y después con seguridad, los síntomas del embarazo.

¿QUÉ COSA SIENTE UNA MUJER EN ESE INSTANTE? ¿QUÉ SIENTE LA MUJER VIOLADA CUANDO DESCUBRE QUE LA SEMILLA DE SU VIOLADOR ESTÁ EN SU CUERPO, QUE HA QUEDADO ALLÍ, ADENTRO DE ELLA, QUE ESTARÁ EN ELLA POR NUEVE MESES Y LUEGO NACERÁ, CONVERTI­DA EN UN NIÑO O UNA NIÑA? ¿Qué siente al saber que acaso tendrá que criar y cobijar y educar a una criatura que no solo no quiso, no buscó y no escogió, sino que además fue depositada en su cuerpo por la persona que más ha odiado y que más daño le ha hecho en el mo­mento más terrible de su vida, una criatura que fue ori­ginada en su cuerpo como parte de una acción destruc­tiva, aniquilante, envilecedora, como lo es siempre una violación? ¿Qué siente una mujer condenada a que, en su vida, la maternidad y el odio, la maternidad y la vio­lencia, la maternidad y el despre­cio, queden para siempre conecta­dos por designio de su violador y con la complicidad de la sociedad y de las leyes?

HAY, POR SUPUESTO, UNA INFINI­DAD DE COSAS QUE NO PUEDO SA­BER CON PRECISIÓN POR MÁS QUE TRATE DE COLOCARME EN EL LU­GAR DE ESA MUJER. Pero hay cosas que sí sé porque todos las sabemos. Una es que una violación es un he­cho traumático. Un trauma es la huella de un acto, de un episodio, de un fragmento de vida tan atroz y tan violento que se convierte en una zona sucia y aciaga de nuestra memoria para siempre. Un agujero negro al que no queremos enfren­tarnos, pero que inevitablemente nos atrapa y nos succiona: quienes han sufrido un trau­ma orbitan alrededor de él por el resto de su vida. Las víctimas de hechos traumáticos suelen sentirse culpa­bles de él, copartícipes: el trauma las secuestra. Lo ima­ginan y lo reviven perpetuamente.

UNA VIOLACIÓN DURA, EN APARIENCIA, UNOS MINU­TOS O UNAS HORAS, PERO EN VERDAD SUELE DURAR PARA SIEMPRE. SE CONVIERTE EN UN ESTIGMA: ES UNA MARCA TAN HONDA EN LA PSIQUIS QUE PARECE UNA MARCA VISIBLE EN EL CUERPO. Pero una violación que culmina en un embarazo es una marca visible en el cuer­po. Se transforma en una criatura, se convierte en un bebe, después en un niño, después en un adolescente, inocente, sin duda, de su origen; pero, inevitablemente, recuerdo vivo, para la madre, del terrible momento que lo originó. Algunas mujeres, Dios sabe a través de qué esfuerzo sobrehumano, lograrán separar en sus mentes al niño del padre, pero otras no. ¿Quién tiene derecho a decirles a esas mujeres que no solo deben vivir con el trauma en su memoria para siempre, sino que, además, deben traer al mundo al fruto de la violación y acaso vivir con él por el resto de sus días, convirtiendo la vio­lación en un presente eterno?

EN MISSOURI, ESA ESTÚPIDA DE­CLARACIÓN HIZO QUE TODD AKIN, FAVORITO HASTA ENTONCES, PER­DIERA LARGAMENTE LA ELECCIÓN CONTRA SU RIVAL DEMÓCRATA —UNA MUJER, POR CIERTO—, LA SENADORA CLAIRE MCCASKILL. Pero, en el Perú, esas cosas pue­den decirse sin temer mayores consecuencias. Martha Meier, una figura de liderazgo en la concen­tración de medios de la Corpo­ración El Comercio, quien piensa que las mujeres violadas no tienen derecho a abortar si su violador las embaraza, escribió hace unos días que el porcentaje de mujeres que resultan embarazadas por una violación es tan pequeño que esa circunstancia no debe considerar­se en el debate sobre el aborto. En verdad, Meier piensa que ninguna circunstancia debe considerarse en ese de­bate. Es la manera en que piensan y actúan los radicales: para ellos, el debate consiste en el ejercicio de imponer sus ideas a la realidad, “sin permitir”, como dijo otro ul­traconservador americano años atrás, “que los hechos interfieran con los discursos”.

YA HEMOS VISTO ESE TIPO DE RAZONAMIENTO EN EL PERÚ, CUANDO ALDO MARIÁTEGUI SOSTUVO QUE LAS MUJERES QUE MURIERON COMO PRODUCTO DE LAS ES­TERILIZACIONES FORZADAS DEL FUJIMORISMO ERAN TAN POCAS QUE ESTADÍSTICAMENTE RESULTABAN IRRELEVANTES. Por cierto, Aldo Mariátegui no es un ultraconservador, ni un liberal, ni un neoliberal, ni un pragmático, sino un ruido de fondo que interfiere con toda forma de pensamiento racional, pero, para ser jus­tos, hay que decir que no comparte la posición de Meier en el tema del aborto (creo). Aun así, es sintomático que Meier aplique esa manera de razonar al tema de la mujer y el aborto y Mariátegui la aplique al tema de la mujer y las esterilizaciones forzadas, porque ambas pie­zas completan el cuadro de la insoportable misoginia de derecha que persiste en el Perú: el cuerpo, la mente y la vida de la mujer son tierra de na­die, objetos sin valor que la derecha se cree con derecho a manipular de cualquier forma.

UNA MUJER PUEDE MORIR SIN QUE SEA RELEVANTE, PORQUE ES ESTADÍSTICAMENTE MARGINAL. UNA MUJER PUEDE SER VIOLADA Y CONDENADA A SER MADRE DEL HIJO DE SU VIOLADOR O, SI DECIDE ABORTAR, PUEDE SER ACUSADA DE UN CRIMEN. Esa acusación es, en sí misma, una repetición del envileci­miento, un nuevo ultraje, una inju­ria adicional, una nueva violación, de la misma manera en que decir que una mujer muerta es irrelevan­te porque no afecta la estadística es burlarse de su muerte y despreciar­la una vez más.

Fuente: revistavelaverde.pe

La Comisión de Justicia del Congreso votó hace unas horas por archivar el proyecto de ley de despenalización del aborto en casos de violación. El único miembro de la comisión que votó por que se siga debatiendo el proyecto fue la congresista Verónika Mendoza. Todavía quedan instancias de reconsideración y todavía queda espacio para que la gente se movilice contra esta muestra notoria de inhumanidad que insiste en que una mujer violada tenga que dar a luz al producto de la violación.

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Menos porno y más realidad: la penetración satisfactoria debe durar entre 3 y 13 minutos

  • La penetración “deseable” dura de 7 a 13 minutos, según psicólogos, médicos, enfermeras, trabajadores sociales y terapeutas.
  • Tratar de llegar a una meta no razonable puede ser psicológicamente perjudicial.

 

La ciencia lo mide todo, también lo que tiene que ver con la práctica del sexo. Y resulta que el momento de la penetración en una relación sexual debe durar entre 3 y 13 minutos para que sea adecuada y satisfactoria. Lo demás son mitos, estereotipos y películas porno, pero no la realidad. Muchos hombres y mujeres creen en ciertas fantasías que no se corresponden con la realidad.

Los investigadores Eric Corty y Jenay Guardiani, de la Universidad Estatal de Pensilvania (EE UU), efectuaron una encuesta a 50 miembros de la Sociedad para la Terapia y la Investigación Sexual (SSTAR), que incluye a psicólogos, médicos, trabajadores sociales, terapeutas matrimoniales y de familia y a enfermeras, que han tratado en conjunto a miles de pacientes durante varias décadas.

Treinta y cuatro miembros de la SSTAR, es decir el 68% del grupo encuestado, clasificaron las distintas cantidades de tiempo empleadas por las parejas para sus relaciones sexuales, desde la penetración hasta la eyaculación, en cuatro categorías: adecuado, deseable, demasiado corto y demasiado largo.

Los terapeutas sexuales definieron los lapsos promedio de duración de la penetración de la siguiente manera: “adecuado” (de 3 a 7 minutos); “deseable” (de 7 a 13 minutos); ”demasiado corto” (de 1 a 2 minutos) y “demasiado largo” (de 10 a 30 minutos). “La interpretación que hacen una mujer o un hombre acerca de su propio funcionamiento sexual y del de su pareja se basa en una serie de creencias personales desarrolladas, en parte, a raíz de los mensajes que reciben de la sociedad, tanto formales como informales”, dicen los investigadores de la Penn State.

Desafortunadamente, la cultura popular de hoy en día ha reforzado ciertos estereotipos sobre la actividad sexual y muchos hombres y mujeres parecen creer en ciertas fantasías que no se corresponden con la realidad”, afirman Corty y Guardiani en su estudio. Algunas investigaciones anteriores han encontrado que un gran porcentaje de hombres y mujeres afirman querer que su actividad sexual dure 30 minutos o más.

“Esta idea parece una situación propicia para la decepción y el descontento, y con este estudio esperamos disipar dichas fantasías y alentar a hombres y mujeres con datos realistas sobre lo que es un acto sexual aceptable, evitando así que experimenten decepciones y disfunciones sexuales”, señala el autor principal, Eric Corty, profesor asociado de Psicología.

Para Corty y Guardiani, esta encuesta puede tener aplicaciones en el tratamiento de las personas con problemas sexuales, ya que “si un paciente está preocupado acerca de cuánto tiempo debe durar el coito, estos datos pueden ayudarle a eliminar su preocupación acerca de que pueda sufrir un trastorno físico y permitir que sea tratado inicialmente mediante el asesoramiento psicológico, en vez de con la medicina”.

No se trata de batir ningún récord

La investigación, se publicó por primera vez en 2008, en el Journal of Sexual Medicine, pero “sus resultados siguen siendo válidos”, explica Eric Corty desde su despacho en el Behrend College de la Penn State.

“Creo que la mayoría de la gente cree que nunca se es demasiado rico o demasiado delgado, o nunca se tiene un sexo que dure el suficiente tiempo. Pero, lo cierto es que en algunos casos el sexo puede durar demasiado, ya sea físicamente (debido a problemas de lubricación y al dolor), o pragmáticamente (por la necesidad de dormir o porque hay otras tareas que hacer)”, explica este profesor de Psicología.

Según Corty, “la mayoría de los terapeutas sexuales son más realistas que la población en general acerca de cuánto tiempo dura la relación sexual, desde la penetración hasta la eyaculación”. Y advierte que “tratar de llegar a una meta que no es razonable puede ser psicológicamente perjudicial. ¡El sexo consiste en mantener una intimidad con alguien y no en intentar establecer un récord!”.